Enlace covalente
Otra manera como los átomos se vuelven más estables es al
compartir electrones (en lugar de ganarlos o perderlos por completo), formando
así enlaces covalentes. Estos enlaces son más comunes que los enlaces iónicos
en las moléculas de los organismos vivos y en la mayoría de los alimentos.
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| Ácido cítrico |
Por ejemplo, los enlaces iónicos son clave para la
estructura de las moléculas orgánicas basadas en el carbono, como nuestro ADN y
proteínas. También hay enlaces covalentes en moléculas inorgánicas más
pequeñas, tales como H2O, CO2
y O2.
Se pueden compartir uno, dos o tres pares de electrones, lo que resulta en
enlaces simples, dobles o triples, respectivamente. Entre más electrones
compartan dos átomos, más fuerte será el enlace.
Como ejemplo de enlace covalente, examinemos el agua. Una
sola molécula de agua, ,
está compuesta de dos átomos de hidrógeno unidos a un átomo de oxígeno. Cada
hidrógeno comparte un electrón con el oxígeno y el oxígeno comparte uno de sus
electrones con cada hidrógeno:
Los electrones compartidos dividen su tiempo entre las capas
de valencia de los átomos de hidrógeno y oxígeno, y le dan a cada átomo algo
que se parece a una capa de valencia completa (dos electrones para el H, y ocho
para él O). Esto hace que una molécula de agua sea mucho más estable de lo que
serían los átomos que la componen por sí solos.
Enlaces covalentes polares
Hay dos tipos principales de enlaces covalentes: polar y no
polar. En un enlace covalente polar, los electrones se comparten de forma no
equitativa entre los átomos y pasan más tiempo cerca de un átomo que del otro.
Debido a la distribución desigual de electrones entre los átomos de diferentes
elementos, aparecen cargas ligeramente positivas (δ+) y ligeramente negativas
(δ–) en distintas partes de la molécula.
En una molécula de
agua (arriba), el enlace que une al oxígeno con cada hidrógeno es un enlace
polar. El oxígeno es un átomo mucho más electronegativo que el hidrógeno, por
lo que el oxígeno del agua tiene una carga parcialmente negativa (tiene una
densidad de electrones alta), mientras que los hidrógenos llevan cargas
parcialmente positivas (tienen una densidad electrónica baja).
En general, la
electronegatividad relativa de los dos átomos en un enlace, es decir su
tendencia a acaparar los electrones compartidos, determinará si el enlace es
polar o no polar. Siempre que un elemento sea significativamente más
electronegativo que otro, el enlace entre ellos será polar; esto significa que
uno de sus extremos tendrá una carga ligeramente positiva y el otro una carga
ligeramente negativa.
Enlaces covalentes no polares
Los enlaces covalentes no polares se forman entre dos átomos
del mismo elemento o entre átomos de diferentes elementos que comparten
electrones de manera más o menos equitativa. Por ejemplo, el oxígeno molecular (O2)
no es polar porque los electrones se comparten equitativamente entre los dos
átomos de oxígeno.
Otro ejemplo de enlace covalente no polar puede encontrarse
en el metano ().
El carbono tiene cuatro electrones en su capa exterior y requiere cuatro más
para volverse un octeto estable. Los consigue al compartir electrones con cuatro
átomos de hidrógeno, cada uno de los cuales le provee de un electrón. Del mismo
modo, los átomos de hidrógeno necesitan un electrón adicional cada uno para
llenar su capa más externa, los cuales reciben en forma de electrones
compartidos del carbono. Aunque el carbono y el hidrógeno no tienen exactamente
la misma electronegatividad, son bastante similares, así que los enlaces
carbono-hidrógeno se consideran no polares.